La fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia?

El síndrome de fibromialgia es una forma común de fatiga y dolor muscular general que afecta a un 2 por ciento de la población de Estados Unidos, o 5 millones de personas. La palabra fibromialgia significa dolor en los músculos y en los tejidos que conectan los huesos, ligamentos y tendones. La causa de la fibromialgia se desconoce.

Aunque aquellas personas que padecen de fibromialgia puedan sufrir dolores como aquéllas que padecen de una enfermedad de las articulaciones, la fibromialgia no produce inflamación, y por lo tanto no es una forma de artritis (la cual se caracteriza por la inflamación de las articulaciones). Más bien, la fibromialgia es una forma de reumatismo de los tejidos blandos.

El síndrome de fibromialgia no puede diagnosticarse a través de pruebas de laboratorio. Los resultados de radiografías, análisis de sangre y biopsias musculares son normales. Por lo tanto, el diagnóstico se basa en un examen clínico de los síntomas de una persona, el cual es llevado a cabo por un médico.

En 1990, el Colegio Americano de Reumatología (ACR), una asociación de aproximadamente 5000 reumatólogos (especialistas en enfermedades musculoesqueletales y trastornos inmunológicos), desarrolló pautas para ayudar a los médicos a diagnosticar la fibromialgia. Según los criterios establecidos por el ACR, una persona tiene fibromialgia si presenta un historial de dolor generalizado durante un mínimo de tres meses’ así como dolor en 11 o más de las 18 zonas específicas de puntos hipersensibles.

Síntomas y señales

Dolor
El dolor muscular general constituye el síntoma más destacado de la fibromialgia. Por lo general ocurre por todo el cuerpo, aunque podría comenzar en una región, como el cuello y los hombros, y propagarse a otras áreas al cabo del tiempo.

El dolor producido por la fibromialgia ha sido descrito de diversas formas, tales como: ardiente, mordisqueante, pulsante o como rigidez y sensibilidad. A menudo varía según la hora del día, el nivel de actividad, el clima, los patrones de sueño y el estrés. La mayoría de las personas con fibromialgia dice que siempre siente algo de dolor. Estas personas sienten el dolor principalmente en los músculos. Para algunas personas, el dolor puede ser bastante severo.

Aunque el resultado del examen físico general casi siempre es normal y las personas tienen un aspecto saludable, un examen cuidadoso de los músculos de las personas con fibromialgia, revela zonas sensibles al tacto en lugares específicos, llamados puntos hipersensibles. Los puntos hipersensibles son áreas del cuerpo que resultan dolorosas cuando se ejerce presión sobre ellas. La presencia y el patrón de estos característicos puntos hipersensibles diferencian la fibromialgia de otras afecciones. No todos los médicos saben cómo detectar estos puntos, pero la mayoría de los reumatólogos puede llevar a cabo una evaluación de puntos hipersensibles.

Los puntos hipersensibles asociados con la fibromialgia tienen una ubicación similar a la de los puntos hipersensibles presentes en otros tipos comunes de dolor muscular y óseo, tales como el codo de tenista (epicondilitis lateral). Un punto hipersensible a un lado del cuerpo suele tener un punto hipersensible correspondiente en el mismo lugar, en el lado opuesto del cuerpo.

La gente a menudo desconoce la ubicación exacta o incluso la presencia de muchos de estos puntos hipersensibles, hasta que un médico lleva a cabo una evaluación de puntos hipersensibles.

Fatiga y alteraciones en el sueño
Alrededor del 90 por ciento de las personas con fibromialgia experimenta fatiga moderada o severa, menor resistencia al esfuerzo, o el agotamiento típico que conllevan la gripe o la falta de sueño. A veces la fatiga es más problemática que el dolor.

Las personas con fibromialgia pueden experimentar un tipo de fatiga parecido al que ocasiona otra afección, conocida como síndrome de fatiga crónica (SFC). Los Centros de control y prevención de enfermedades han desarrollado criterios para diagnosticar el SFC. Para diagnosticar a una persona con SFC, ésta debe presentar un historial de por lo menos seis meses de fatiga inexplicada, evaluada clínicamente, además de cuatro de los siguientes ocho síntomas: dificultad para pensar con claridad, irritación de garganta, hipersensibilidad de los ganglios linfáticos, dolores musculares, dolores en las articulaciones, dolores de cabeza, alteraciones en el sueño y malestar durante más de 24 horas tras un esfuerzo.

Usted puede observar que algunas personas con fibromialgia tienen síntomas que pueden encajar en la descripción de SFC, y viceversa. Debido a la correspondencia de los síntomas que caracterizan a estos síndromes, algunos expertos creen que las dos dolencias están relacionadas o que representan variaciones de una misma enfermedad. Sin embargo, los estudios realizados en personas con fibromialgia y SFC no han proporcionado resultados consistentes que confirmen que ambos síndromes comparten las mismas anomalías biológicas.

La mayoría de las personas con fibromialgia experimenta trastornos del sueño. Aunque puedan conciliar el sueño sin grandes dificultades, tienen un sueño muy ligero y se despiertan con frecuencia durante la noche. A menudo, estas personas se levantan sintiéndose cansadas, incluso después de haber dormido durante toda la noche. La fatiga resultante puede ir desde la apatía y la disminución de resistencia hasta el agotamiento. El nivel de fatiga experimentado puede variar de un día para otro.

Las investigaciones han demostrado que la perturbación del sueño profundo altera muchas funciones críticas del cuerpo, como la producción de los químicos necesarios para reparar el tejido muscular, así como la percepción del dolor por parte de la persona. Algunos investigadores creen que los trastornos del sueño pueden ser una de las causas de la fibromialgia. Esta teoría debe estudiarse más a fondo, pero es obvio que los trastornos del sueño pueden agravar los síntomas de la fibromialgia.

Síntomas del sistema nervioso
Cuando se padece de fibromialgia, los cambios de humor son comunes. Muchos individuos se sienten tristes o decaídos, aunque aquéllos que padecen de depresión clínica representan sólo un 25 % del total. Las personas con fibromialgia también pueden sentirse ansiosas. Hay investigadores que creen que es posible que exista una conexión entre la fibromialgia y algunos tipos de depresión y ansiedad crónica. Sin embargo, cualquier persona que padezca de una enfermedad crónica-no únicamente fibromialgia- puede sentirse deprimida en ocasiones, al luchar contra el dolor y la fatiga que experimenta.

Las personas que padecen de fibromialgia pueden reportar dificultades al concentrarse o al realizar tareas mentales sencillas. No hay evidencia que demuestre que estos problemas se agravan con el tiempo; simplemente suelen aparecer y desaparecer. Se han observado problemas parecidos en muchas personas que experimentan cambios de humor, alteraciones del sueño u otras enfermedades crónicas.

Otros problemas
Los dolores de cabeza, sobre todo los musculares (de tensión) y las migrañas, son síntomas comunes de la fibromialgia. Los dolores abdominales, la distensión y la oscilación entre estreñimiento y diarrea (llamada síndrome de intestino irritable o “colon inestable”) también son comunes. Los espasmos y la irritabilidad de la vejiga podrían causar urgencia o frecuencia urinaria.

Algunos estudios sobre la fibromialgia sugieren que se pueden asociar otros problemas con esta dolencia, tales como calambres, mareos y dolor en la articulación temporomaxilar (TMJ), que une la mandíbula inferior al cráneo en ambos lados del rostro.

En algunas personas, la piel puede cambiar de color temporalmente, debido a la sensibilidad circulatoria a la temperatura y la humedad. Pueden sentir cosquilleo o entumecimiento en las manos, brazos, pies, piernas o rostro.

¿Cómo se trata la fibromialgia?
Su médico puede personalizar su plan de tratamiento para que se adapte a sus necesidades individuales. Algunas personas que padecen de fibromialgia presentan síntomas leves y necesitan muy poco tratamiento una vez que comprenden la dolencia que padecen y lo que la empeora. Otras personas, sin embargo, necesitan de un programa de cuidado exhaustivo, incluyendo medicamentos, ejercicio y entrenamiento sobre técnicas para sobrellevar el dolor.
 

Entre las opciones para el tratamiento de la fibromialgia se incluyen:
  • medicamentos para disminuir el dolor y mejorar el sueño;
  • programas de ejercicios para estirar los músculos y mejorar la capacidad cardiovascular;
  • técnicas de relajación para aliviar la tensión muscular y la ansiedad;
  • programas educativos que le ayuden a comprender - y a controlar la fibromialgia.

Cómo controlar la fibromialgia
A menudo, las personas que padecen de fibromialgia se han sometido a muchas pruebas y han visitado a muchos especialistas en busca de una respuesta. Con frecuencia se les dice que puesto que su apariencia es buena y los resultados de las pruebas son normales, no sufren de ningún trastorno verdadero. Es posible que amigos y familiares, además de los médicos, duden de la veracidad de sus quejas, lo cual puede aumentar su sentimiento de aislamiento, culpabilidad y rabia.

Tanto usted como su familia deben comprender que la fibromialgia causa dolor y fatiga crónicos. Usted debe asumir un papel activo en el control de la fibromialgia, haciendo ejercicio con regularidad, educándose sobre su dolencia, y aprendiendo a implementar técnicas de relajación y de control del estrés.

Afortunadamente, la fibromialgia no supone una amenaza para la vida y no causa deformidad. Aunque la intensidad de los síntomas varía, la dolencia en general no suele empeorar con el tiempo. En un pequeño estudió que se enfocó en el estado de pacientes con fibromialgia 10 años después de haber sido diagnosticados, los autores del estudio descubrieron que a pesar de que los síntomas puedan persistir, muchas personas se sentían mejor con ayuda de tratamientos y del paso del tiempo.

Sin embargo, algunas personas que sufren de fibromialgia tienen síntomas tan severos que no son capaces de desenvolverse bien, ni laboral ni socialmente. Dichos individuos podrían requerir de una mayor atención a través de un programa que utilice terapeutas físicos u ocupacionales, trabajadores sociales, enfermeras, profesionales de la salud mental, consejeros de rehabilitación y especialistas del sueño.

Otros Recursos

  • Consulte a su médico.